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El trabajo pictórico del reconocido artista oaxaqueño Bernardo González se define como una profunda confesión personal y estética del signo y el símbolo religioso. Más allá de la simple representación, su obra parte de una mirada analítica y ontológica que rediseña la percepción de la realidad, invitando al espectador a un cuestionamiento propio y al descubrimiento de la belleza.

González adopta formalmente el oficio de un exégeta —aquel que extrae el significado fundamental de un texto— para interpretar visualmente el sistema de creencias, prácticas y rituales que conectan al ser humano con su yo íntimo y espiritual.

Para solidarizar su discurso, el artista se vale de herramientas de la tradición del culto mexicano, sumando una rica iconografía que incluye:

  • Exvotos.
  • Bloques de ofrendas contemporáneas.
  • Sincretismos y eclecticismo religioso.

Gran parte de la riqueza de su propuesta reside en su estancia en España, donde se fusionaron las enseñanzas de la evangelización, la imaginería barroca y las cosmogonías de los dioses mesoamericanos. Bajo esta premisa, el creador combina de forma magistral las visiones católicas con atuendos, posturas occidentales y rasgos nativos.

La pintura de Bernardo González no es concebida con un mero fin comercial o un acto decorativo, sino como un objeto de devoción y una vía de meditación. El resultado de su técnica es un intenso diálogo conceptual que proyecta un mensaje de reflexión con un alcance universal e imperecedera.

Permanencia: Sábado 20 de Junio al 11 de Julio

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