Es muy poco conocida la disertación de Jack Lee Mahan, Jr., en la tesis que escribió: Toward Transdisciplinary Inquiry in the Humane Sciences (1970), donde ofrece una de las primeras conceptualizaciones sistemáticas de la transdisciplinariedad en las ciencias humanas. Su punto de partida es un diagnóstico sobre la ignorancia y la crisis contemporánea: junto a una ignorancia entendida como carencia de conocimiento, Mahan identifica una segunda forma de ignorancia como “embarrassment of riches” (abundancia de riquezas), en la que “sabemos mucho”, pero de manera dispersa, hiperespecializada e incoherente (Mahan, 1970). Esta segunda ignorancia se manifiesta en la compartimentalización disciplinar, reforzada por una estructura académica centrada en técnicas y métodos, que ha “fragmentado el conocimiento social hasta el punto de hacerlo socialmente inefectivo” (Mahan, 1970).
Frente a esta situación, Mahan critica que el estudio del ser humano se realice con un alcance estrecho, fuera de contexto humano significativo y limitado por marcos de referencia metodológicos rígidos. El resultado es la pérdida de una “imagen unificada del hombre, la sociedad y el propio proceso de indagación” (Mahan, 1970). Si bien reconoce la relevancia de la interdisciplinariedad como alternativa suplementaria a la indagación disciplinar, subraya sus límites: la colaboración interdisciplinar coordina disciplinas ya dadas, sin cuestionar sus definiciones, lenguajes y fronteras reificadas.
De ahí que proponga ir más allá de las fronteras disciplinares mediante “methods of inquiry which transcend traditional boundaries and provide integrating and synthesizing frameworks for interdisciplinary and disciplinary investigation” (Mahan, 1970). A esta alternativa la denomina explícitamente “transdisciplinary inquiry”, que define del siguiente modo: “This transcending alternative is what will be termed ‘transdisciplinary inquiry’ (i.e., concerned interdisciplinary scientific inquiry which transcends disciplinary definitions in search of knowledge integration for the betterment of man and society)” (Mahan, 1970, p. 8).
Esta definición concentra varios elementos clave:
- La transdisciplinariedad no es una nueva disciplina, sino una orientación que trasciende definiciones disciplinares y provee escenarios integradores y sintetizadores.
- Su finalidad es normativamente explícita: “for the betterment of man and society”; es decir, se orienta a la mejora de la condición humana y social.
- Desplaza el foco desde las fronteras disciplinares hacia problemas humanos complejos, la unidad de la experiencia humana y la comprensión de las consecuencias de la acción humana en un mundo interdependiente.
En coherencia con ello, Mahan vincula la transdisciplinariedad con las “humane sciences”, entendidas como aquellas dedicadas al estudio comprensivo, digno y preocupado del ser humano y su significado. La transdisciplinariedad supone, entonces, una filosofía de la indagación que reconoce la interdependencia ecológica y social, la “wholeness” o integración de la existencia humana y la centralidad de los valores y la calidad de vida (Mahan, 1970).
Un aspecto crucial de su propuesta es el énfasis en la reeducación y el cambio de supuestos estructurales. Retomando a Chisholm, Mahan recuerda que la “re‑education and re‑orientation are a matter of changing premises, including the silent ones; not a matter merely of curing the symptoms, but of changing what the symptoms come from, of changing silent, structural assumptions…” (Chisholm, 1945, p. 35, citado en Mahan, 1970, p. 9). La transdisciplinariedad, en esta perspectiva, no se agota en la organización de equipos interdisciplinarios, sino que implica transformar los supuestos silenciosos que guían la selección de problemas, métodos, lenguajes e interpretaciones en las ciencias humanas.
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