{"id":566,"date":"2026-10-04T14:32:23","date_gmt":"2026-10-04T20:32:23","guid":{"rendered":"https:\/\/www.iconos.edu.mx\/ecostd\/?p=566"},"modified":"2026-10-04T14:32:23","modified_gmt":"2026-10-04T20:32:23","slug":"el-murmullo-que-quebro-la-clausura-gilbert-durand-el-grupo-de-los-diez-y-las-raices-de-la-transdisciplinariedad","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.iconos.edu.mx\/ecostd\/el-murmullo-que-quebro-la-clausura-gilbert-durand-el-grupo-de-los-diez-y-las-raices-de-la-transdisciplinariedad\/","title":{"rendered":"El murmullo que quebr\u00f3 la clausura: Gilbert Durand, el Grupo de los Diez y las ra\u00edces de la transdisciplinariedad"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La hiperespecializaci\u00f3n disciplinar suele justificarse como una exigencia t\u00e9cnica de rigor anal\u00edtico. Sin embargo, su consecuencia m\u00e1s persistente ha sido la parcelaci\u00f3n de la experiencia humana, convirtiendo a las disciplinas en compartimentos herm\u00e9ticos que observan fragmentos aislados de una realidad irreductible a cortes un\u00edvocos. Hacia las d\u00e9cadas de los sesenta y setenta del siglo pasado, este modelo comenz\u00f3 a ser cuestionado desde dos trincheras conceptuales decisivas: la reivindicaci\u00f3n antropol\u00f3gica del s\u00edmbolo articulada por Gilbert Durand y el laboratorio dial\u00f3gico del Grupo de los Diez. Ambos frentes sembraron los fundamentos ontol\u00f3gicos y epistemol\u00f3gicos sobre los cuales germinar\u00edan tanto la transdisciplinariedad te\u00f3rica como sus pr\u00e1cticas situadas.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>Gilbert Durand: de los encuentros de Eranos a la refundaci\u00f3n del s\u00edmbolo<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Frente al racionalismo moderno que redujo la imagen, el mito y la met\u00e1fora a meros adornos po\u00e9ticos o enga\u00f1os arcaicos de la conciencia, Gilbert Durand devolvi\u00f3 al imaginario su dignidad como \u00f3rgano leg\u00edtimo de conocimiento. En esta traves\u00eda fue determinante su prolongada participaci\u00f3n en los c\u00e9lebres encuentros de Eranos, a orillas del Lago Maggiore en Ascona. All\u00ed, en un espacio de di\u00e1logo libre entre saberes de Oriente y Occidente, Durand confront\u00f3 sus tesis con pioneros del alma y del mito como Carl Gustav Jung, Henry Corbin, Mircea Eliade y Karl Ker\u00e9nyi. Esa atm\u00f3sfera transcultural lo impuls\u00f3 a consolidar la noci\u00f3n del <em>trayecto antropol\u00f3gico<\/em>, mostrando que el pensamiento no surge de una abstracci\u00f3n desencarnada, sino de la incesante retroalimentaci\u00f3n entre las pulsiones biopsicol\u00f3gicas del cuerpo (el plano som\u00e1tico y postural) y las demandas del contexto cultural y espiritual.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Al cartografiar las matrices figurativas de la conciencia, Durand distingui\u00f3 dos reg\u00edmenes esenciales. El R\u00e9gimen Diurno, apoyado en el reflejo postural y visual, que combate la angustia del tiempo mediante la ant\u00edtesis, la separaci\u00f3n tajante y la verticalidad ascensional; es la estructura profunda que alimenta el pensamiento disyuntivo y la l\u00f3gica cartesiana de la escisi\u00f3n. En contrapunto, el R\u00e9gimen Nocturno acoge la finitud a trav\u00e9s de la intimidad nutricia o la reconciliaci\u00f3n anal\u00f3gica del ciclo y la metamorfosis, donde los opuestos dejan de aniquilarse para engendrar vida.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Esta reivindicaci\u00f3n del R\u00e9gimen Nocturno result\u00f3 crucial para la transdisciplinariedad: aport\u00f3 la densidad est\u00e9tica, arquet\u00edpica y corporal que dialogar\u00eda de manera natural con la l\u00f3gica del tercero incluido formulada por St\u00e9phane Lupasco. Cuando Durand particip\u00f3 en la fundaci\u00f3n del <em>Centre International de Recherches et \u00c9tudes Transdisciplinaires<\/em> (CIRET) en 1987 junto a Basarab Nicolescu; m\u00e1s tarde, garantiz\u00f3 que la Carta de la Transdisciplinariedad de 1994 consagrara el afecto, el mito, la intuici\u00f3n y la sensibilidad corporal como v\u00edas epistemol\u00f3gicas fundamentales, evitando que la nueva perspectiva degenerara en un simple instrumental cibern\u00e9tico.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>El Grupo de los Diez: el crisol de la autoorganizaci\u00f3n, la filosof\u00eda y la<\/strong> <strong><em>polis<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">De forma paralela, en las tertulias mensuales organizadas en Par\u00eds entre 1969 y 1976 por el m\u00e9dico Jacques Robin, se reuni\u00f3 un heterog\u00e9neo colectivo de pensadores que intuy\u00f3 el colapso del paradigma mecanicista ante la emergencia de la cibern\u00e9tica, la ecolog\u00eda y las mutaciones tecnocient\u00edficas. El Grupo de los Diez no pretend\u00eda ensamblar un cat\u00e1logo interdisciplinario, sino derribar los muros entre las ciencias de la vida, las ciencias exactas, las humanidades y las decisiones de la vida p\u00fablica.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El dinamizador de este encuentro fue Jacques Robin, cuya mirada m\u00e9dica y humanista forz\u00f3 el cruce transepist\u00e9mico al advertir que los saltos tecnol\u00f3gicos desbocados exig\u00edan mutaciones equivalentes en las estructuras de la conciencia \u00e9tica e institucional. En este espacio, Edgar Morin encontr\u00f3 el caldo de cultivo para forjar los cimientos de <em>El M\u00e9todo<\/em>. La confrontaci\u00f3n con la neurobiolog\u00eda y la teor\u00eda de sistemas le revel\u00f3 que la sociolog\u00eda cl\u00e1sica carec\u00eda de sustrato biol\u00f3gico, mientras que la biolog\u00eda permanec\u00eda hu\u00e9rfana de reflexi\u00f3n sociocultural; de ah\u00ed germinaron los principios dial\u00f3gico, recursivo y hologram\u00e1tico que definen la inteligibilidad del pensamiento complejo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">A estas deliberaciones se incorpor\u00f3 la voz po\u00e9tica y filos\u00f3fica de Michel Serres, quien aport\u00f3 una figura cardinal: Hermes, el mensajero, el dios de las encrucijadas y de los pasajes. Frente a las fronteras r\u00edgidas del saber, Serres encarn\u00f3 la necesidad de trazar puentes entre el rigor de las matem\u00e1ticas, la f\u00edsica leibniziana y la sensibilidad de las mitolog\u00edas y la literatura. En el seno del grupo, insisti\u00f3 en que el ruido, la interferencia y el par\u00e1sito son las condiciones mismas de la comunicaci\u00f3n y del cambio, anticipando la urgencia de un nuevo contrato entre la humanidad y el planeta que superara la fractura moderna entre las ciencias de la naturaleza y las del esp\u00edritu.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El di\u00e1logo se nutr\u00eda a su vez de aportaciones cient\u00edficas de primer orden. Henri Laborit introdujo las bases neuroendocrinas del comportamiento social a trav\u00e9s del concepto de inhibici\u00f3n de la acci\u00f3n, evidenciando que cuando las estructuras institucionales impiden la lucha o la huida, el organismo entra en un bucle som\u00e1tico autodestructivo que entrelaza la anatom\u00eda del cerebro con el ejercicio del poder. Por su parte, el biof\u00edsico Henri Atlan transform\u00f3 la comprensi\u00f3n del desorden biol\u00f3gico con su principio del azar organizador, demostrando que en los sistemas vivos alejados del equilibrio, el ruido informativo no es simple degradaci\u00f3n entr\u00f3pica, sino un motor de autoorganizaci\u00f3n capaz de gestar un orden cualitativamente superior.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">A esta articulaci\u00f3n se sum\u00f3 Jo\u00ebl de Rosnay, quien propuso la figura del macroscopio: una herramienta mental orientada a observar lo globalmente articulado, capaz de decodificar las retroalimentaciones y flujos que vinculan a la c\u00e9lula con la ec\u00f3sfera y las redes digitales. Desde la perspectiva econ\u00f3mica, Ren\u00e9 Passet demoli\u00f3 la ficci\u00f3n neocl\u00e1sica del flujo monetario circular cerrado para formular los principios de la bioeconom\u00eda, mostrando termodin\u00e1micamente que el subsistema econ\u00f3mico humano es un sistema abierto estrictamente supeditado a los l\u00edmites y equilibrios de la biosfera. Finalmente, la presencia de figuras comprometidas con la acci\u00f3n colectiva y la planificaci\u00f3n gubernamental, como Michel Rocard y Jacques Delors, ancl\u00f3 estas reflexiones a las tensiones concretas de las pol\u00edticas de empleo y las decisiones p\u00fablicas, anticipando el compromiso \u00e9tico que caracteriza a la transdisciplina aplicada.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>La convergencia transepist\u00e9mica<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La fecunda convergencia entre la mitocr\u00edtica forjada al calor de Eranos y las indagaciones sist\u00e9micas del Grupo de los Diez traz\u00f3 la br\u00fajula del giro transdisciplinar contempor\u00e1neo. Mientras el colectivo dinamizado por Robin \u2014enriquecido por el nomadismo filos\u00f3fico de Serres y la autoorganizaci\u00f3n viva\u2014 desarticul\u00f3 las certezas de la causalidad lineal, Durand evit\u00f3 que esa articulaci\u00f3n quedara atrapada en una fascinaci\u00f3n tecnocr\u00e1tica, devolvi\u00e9ndole a la ecuaci\u00f3n humana el misterio del s\u00edmbolo, la fuerza arquet\u00edpica del imaginario y la presencia viva del cuerpo. Ambos empe\u00f1os confirmaron que la realidad no se agota en las fronteras de una disciplina, y que religar lo vivo, lo social y lo simb\u00f3lico constituye el desaf\u00edo \u00e9tico ineludible de nuestro tiempo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Desde luego, la mirada contempor\u00e1nea no est\u00e1 exenta de tensiones y reservas cr\u00edticas frente a estas formulaciones pioneras. Quienes examinan hoy estos legados quiz\u00e1 lleguen a advertir los riesgos de un universalismo arquet\u00edpico desanclado de las contingencias hist\u00f3ricas en Durand, las extrapolaciones mecanicistas u organicistas aplicadas a los conflictos sociales en el Grupo de los Diez, o la recurrente sospecha anal\u00edtica ante la dificultad de operacionalizar emp\u00edricamente nociones tan amplias. Cada quien habr\u00e1 de sopesar, confrontar y acaso resignificar estas objeciones a la luz de los debates epist\u00e9micos de nuestro tiempo; sin embargo, examinar estos antecedentes resulta imprescindible para comprender el origen de la transdisciplinariedad, no como una moda acad\u00e9mica reciente o una abstracci\u00f3n metodol\u00f3gica espont\u00e1nea, sino como una gesta hist\u00f3rica indispensable que desafi\u00f3 la fragmentaci\u00f3n del saber y abri\u00f3 el camino para pensar, con valent\u00eda, la complejidad irreductible de lo humano.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La hiperespecializaci\u00f3n disciplinar suele justificarse como una exigencia t\u00e9cnica de rigor anal\u00edtico. Sin embargo, su consecuencia m\u00e1s persistente ha sido la parcelaci\u00f3n de la experiencia humana, convirtiendo a las disciplinas en compartimentos herm\u00e9ticos que observan fragmentos aislados de una realidad irreductible a cortes un\u00edvocos. 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